Túnez llega a su último partido del Mundial con la mochila llena de goles en contra y cero puntos. Nueve tantos recibidos en dos encuentros, un cambio de entrenador a mitad de torneo y una sensación de derrumbe defensivo que no invita a pensar en una reacción milagrosa.
El abismo tunecino: más que números
El 0-4 contra Japón confirmó lo que ya se intuía tras el 1-5 ante Suecia: esta selección no tiene respuestas ante equipos de nivel. La defensa pierde la estructura en cuanto encaja un gol tempranero y el ataque no genera ocasiones claras para equilibrar el marcador.
Con Herve Renard en el banquillo, el discurso es de orgullo y deber, pero la realidad es que el equipo ha perdido toda confianza. Incluso un aficionado local comentó con ironía que si pierden por dos o tres goles de diferencia, casi se darían por satisfechos.
Países Bajos no especula: quiere el primer puesto
Koeman lo ha dejado claro: su equipo juega para ganar el grupo y no piensa hacer rotaciones masivas. El 5-1 sobre Suecia demostró que la máquina ofensiva funciona, con Brobbey, Gakpo y Dumfries en un momento dulce.
La única precaución es con los jugadores apercibidos de tarjeta, como Van de Ven o Summerville, pero eso no debilita el once titular. La base sigue siendo fuerte, con De Jong y Reijnders controlando el medio y un atque que ya suma siete goles en el torneo.
El mercado se equivoca al pensar en relajación
Hay quien cree que Países Bajos, al tener el pase asegurado, puede bajar el ritmo. Pero las declaraciones de Koeman y la necesidad de asegurar el primer puesto del grupo desmienten esa teoría. El equipo naranja quiere una goleada que deje claro quién manda en el grupo F.
El riesgo de una expulsión temprana o un error grosero existe, pero no pesa lo suficiente frente a la diferencia de clase y motivación. La apuesta por el hándicap -2.5 se sostiene sobre la lógica del momento: un equipo en estado de gracia contra otro en caída libre.
Apuesta y veredicto: Hándicap (Países Bajos) -2,5 a cuota 1.982 — la diferencia de forma, moral y objetivos es demasiado grande para que Túnez aguante el tipo.



