El cierre del Grupo F enfrenta a dos selecciones con trayectorias opuestas en el torneo. Japón sumó cuatro puntos ante Países Bajos y Túnez, mientras que Suecia llega tras una goleada en contra de 5-1 contra los neerlandeses. El contexto de grupo obliga a los suecos a buscar la victoria, pero esa necesidad puede ser su talón de Aquiles.
Un Grupo F al rojo vivo
Con Países Bajos en cabeza con cuatro puntos y Japón empatado a puntos, Suecia necesita ganar para asegurarse el pase sin depender de terceros. Esta presión empuja a Graham Potter a plantear un partido ofensivo, pero los antecedentes defensivos de su equipo no invitan al optimismo.
La derrota ante Países Bajos no fue un accidente: la zaga sueca fue desbordada una y otra vez por dentro y por las bandas. Potter ya anunció cambios en el once, moviendo a Victor Nilsson Lindelöf al centro del campo para ganar solidez, pero los problemas estructurales persisten.
Suecia: la defensa bajo la lupa
En sus últimos cinco partidos, Suecia encajó cinco goles contra Países Bajos, tres ante Noruega y dos frente a Grecia. Solo mantuvo la puerta a cero ante una Túnez que luego fue vapuleada por Japón. La línea defensiva, con cambios respecto al partido anterior, sigue sin ofrecer garantías frente a equipos que combinan presión y velocidad.
La baja de Dejan Kulusevski, ausente por lesión de larga duración, priva a Suecia de su principal conector entre el centro del campo y el ataque. Sin él, el equipo depende más de los balones largos hacia Gyökeres e Isak, un plan que Japón sabe contrarrestar con su presión organizada.
Japón: el equipo que sabe lo que quiere
Hajime Moriyasu construyó un bloque sólido que compite sin depender de estrellas individuales. La ausencia de Takefusa Kubo es sensible, pero ante Túnez el equipo mostró que puede generar ocasiones sin él: Ayase Ueda firmó dos goles y una asistencia, y Daichi Kamada manejó los tiempos desde la mediapunta.
Japón llega con una rotación moderada; Moriyasu aseguró que alineará a los mejores para ganar el partido, aunque sin obsesionarse con una goleada. Ese equilibrio es clave: el equipo sabe presionar alto, robar en campo contrario y salir con rapidez al contragolpe. Ante una Suecia que deberá adelantar líneas, esas transiciones pueden ser letales.
El duelo táctico: presión frente a urgencia
El guion del partido apunta a que Suecia tendrá más posesión, pero Japón se siente cómodo cediendo el balón y esperando el error rival. Contra Países Bajos ya demostró que puede sufrir y mantenerse vivo para golpear en los minutos finales. La defensa sueca, que ya mostró fisuras ante equipos con movilidad, deberá enfrentarse a los desmarques de Ritsu Doan y Daizen Maeda.
El factor campo es neutro, bajo techo en Dallas, sin clima que nivele. La fatiga es similar para ambos, pero el fondo de banquillo japonés permite mantener la intensidad durante los 90 minutos. Los analistas suecos reconocen que el conjunto de Moriyasu es favorito en sensaciones, y los números de partidos recientes lo confirman.
Apuesta y veredicto: Victoria (Japón) a cuota 2,083 – Japón tiene un sistema colectivo más fiable, una defensa que no regala ocasiones y un ataque que castiga los errores; la necesidad de Suecia de atacar solo abre más espacios para los samuráis azules.



