Noruega llega con su mejor artillería tras rotar masivamente ante Francia. Solbakken guardó a Haaland, Ødegaard, Sørloth y Nusa para este cruce decisivo, y el resultado fue un 4-1 que no refleja el potencial real de su ataque. Contra Irak metieron cuatro, ante Senegal tres. La producción ofensiva está probada.
El talón de Aquiles noruego está en defensa
Pero Noruega también concede. En cada partido de grupo encajaron: Irak marcó, Senegal hizo dos, Francia cuatro. La baja de Julian Ryerson agrava el problema: Pedersen es un retroceso en duelos uno contra uno, justo donde Costa de Marfil golpea con Yan Diomandé, Pépé y Amad Diallo.
La defensa noruega mostró calambres y desorden en los minutos finales ante Senegal. Si el partido se alarga, ese desgaste puede repetirse. Y Costa de Marfil tiene piernas frescas y confianza tras eliminar a Ecuador y competir de tú a tú con Alemania.
Ataque marfileño contra la zona débil
Costa de Marfil no es solo solidez. Sus laterales y extremos generan peligro constante. El centro del campo con Kessié y Sangaré gana segundas jugadas y alimenta transiciones rápidas. Ante una defensa noruega que pierde duels en banda, el Over aparece como un desenlace muy probable.
Además, es un partido de eliminación directa: nadie se va a encerrar. Noruega necesita marcar para avanzar, y Costa de Marfil tampoco se conforma con el empate. La historia reciente de ambos equipos en torneos grandes muestra que los cruces de octavos suelen tener goles cuando hay calidad arriba y dudas atrás.
El marcador reflejará la intensidad de un duelo donde ambas selecciones priorizan atacar. El regreso de Haaland y la frescura noruega, combinados con las armas marfileñas en transición y la fragilidad defensiva visitante, apuntan a que el partido superará los dos goles y medio.
Apuesta y veredicto: Más de 2,5 a cuota 1.90 — el partido combina ataque de élite noruego con vulnerabilidades defensivas en ambos lados, y el contexto de eliminatoria obliga a no especular.



